¿Libertad solo en el discurso? Milei frena el cannabis medicinal
🇦🇷 La agencia reguladora del cannabis medicinal en Argentina está paralizada — y el presidente que se dice libertario lleva semanas sin designar a nadie para dirigirla.
El 15 de febrero de 2026, Valeria Rudoy renunció como directora de la ARICCAME (Agencia de Regulación del Cáñamo y Cannabis Medicinal). Desde entonces, la agencia opera sin conducción. No hay director interino, no hay nombramiento en proceso. Solo silencio.
El número que hace más ruido: desde su creación, la ARICCAME recibió 106 solicitudes de licencias — 76 agrícolas y 30 industriales. Solo 18 fueron aprobadas. Y las autorizaciones medicinales: cero. Ninguna licencia de producción de cannabis medicinal fue entregada durante toda la gestión que acaba de quedar acéfala.
El contrasentido Milei
Javier Milei llegó a la presidencia con un discurso libertario que, en teoría, debería incluir el rechazo a la prohibición de sustancias. Su propio espacio político tiene figuras que han apoyado la regulación cannábica como política de libertad individual. Pero en la práctica, su gobierno heredó el REPROCANN (el registro para autocultivadores y organizaciones solidarias) y lo reactivó en noviembre de 2025 con la Resolución 1780 para agilizar trámites de acceso personal. Un pequeño paso.
Lo que no avanzó fue nada que tuviera que ver con producción, industria o mercado. La ARICCAME, que debía ser el motor de la industria cannábica argentina, quedó varada. Y ahora quedó sin cabeza.
¿Qué significa para los pacientes?
En Argentina, miles de pacientes con enfermedades como epilepsia refractaria, dolor crónico o esclerosis múltiple dependen del cannabis medicinal. Muchos acceden a través del autocultivo registrado en REPROCANN o mediante importación —costosa y burocrática—. La producción local legal, que podría abaratar costos y mejorar la calidad, depende directamente de que la ARICCAME funcione. Sin dirección, sin licencias medicinales, la cadena se corta.
Comparado con la región
Colombia ya tiene más de 800 licencias activas de producción. Brasil acumula 600.000 pacientes de cannabis medicinal importado o local. Uruguay lleva 11 años con un sistema funcionando y su mercado negro cayó al 6,7%. Argentina, con su base de consumidores y su potencial agrícola, se está quedando atrás por decisión política — no por falta de mercado.
La pregunta que nadie en el gobierno responde: ¿cuándo se nombra un nuevo director para la ARICCAME?
Milei prometió libertad. El cannabis medicinal argentino sigue esperando que esa promesa llegue a un ministerio.